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La historia de Remache · 2 de 4

La llave del otro lado

6–8 añosFantasía y aventura7–10 minutosLectura autónoma o compartida

Remache sale por primera vez del taller con una llave, un mapa y demasiadas arandelas. El río tiene otros planes.

Remache prepara su bolsa para llevar la llave.

La primera vez que Remache salió del taller llevaba una llave, un mapa y diecisiete arandelas. También llevaba una campanita rota. Nunca se sabía. Vera levantó su bolsa.

—¿Vas a la biblioteca o vas a construir otra?

Remache sacó las arandelas. Luego volvió a meter dos.

—Por si acaso.

Elia, la bibliotecaria, había dejado su llave en el taller cuando Vera arregló la cerradura. Remache se ofreció a llevarla. Ya conocía el jardín, pero nunca había llegado hasta el río. Vera le mostró el recorrido en un mapa que ella misma había dibujado.

—Sales a la plaza, sigues los sauces y llegas a la biblioteca. Si algo cambia, busca a Nora en el embarcadero; ella conoce el río. Y si no la encuentras, regresas y lo vemos juntos.

Remache guardó el mapa junto al cuaderno de su primer día.

—Volveré antes de que cierres.

En la plaza se detuvo a ver un perro que dormía dentro de una carretilla. En su cuaderno dibujó el perro. La pregunta la escribiría después: no sabía si la carretilla era una cama con rueda o si el perro estaba esperando un viaje.

Nora lleva a Remache sentado en la barca.

Al llegar a los sauces, encontró el camino cubierto de agua. Había llovido río arriba. Una pata nadaba por donde el mapa decía que él debía caminar. Remache comprobó el dibujo. Después miró sus botas. Las botas no habían sido fabricadas para nadar.

—Aquí falta una advertencia para robots —murmuró.

Desde un pequeño embarcadero, Nora lo llamó.

—Tú debes ser Remache. Vera me avisó. Hoy a la biblioteca se llega en mi barca.

Remache se acercó sin bajar a la orilla inundada.

—Mi mapa dice que hay un camino.

—Lo hay cuando baja el agua. ¿Es el mapa de Vera?

—Sí.

—Buen mapa. Mal día para ese camino.

Remache le enseñó la llave. Nora señaló la puerta verde de la otra orilla.

—Elia te está esperando. Subimos desde aquí y te bajas en su muelle.

La barquera sostuvo la barca mientras él entraba y le indicó dónde sentarse. Remache apretó la bolsa contra su barriga.

—No me he subido nunca.

—Entonces hoy puedes mirar cómo lo hacemos.

Desde el asiento vio la pata con tres patitos. Detrás de una mata salió un cuarto. Remache dejó de mirar el mapa. Había cosas que solo se veían levantando la cabeza.

—¿Pasas todos los días?

—Casi. Pero el río no está igual todos los días.

Él abrió el cuaderno. Esta vez escribió la pregunta sin ayuda.

Remache entrega la llave y visita la biblioteca.

Elia los recibió en el muelle.

—¡Mi llave! Anoche dormí con ella en un bolsillo y hoy olvidé ese bolsillo en el taller.

—Los bolsillos hacen eso —dijo Remache—. El mío intentó traer diecisiete arandelas.

Probó la llave. La puerta se abrió. Dentro olía a madera y a papel. Un niño buscaba un libro con barcos. Elia se lo alcanzó y le ofreció otro a Remache.

—Puedes llevarte este. Tiene viajes.

Remache lo abrió por la mitad. Había un dibujo de un río helado.

—¿Se puede caminar encima?

—En esta historia, sí. En nuestro río, no.

Antes de volver con Nora, dibujó una barquita junto al recorrido del mapa. Escribió: «Preguntar cómo está el río». Regresó antes de que Vera cerrara. En su lista tachó «llevar la llave» y dejó el libro sobre la mesa.

—¿Seguiste el camino? —preguntó ella.

—Una parte. La otra la remamos.

Vera acercó su silla. Remache abrió el libro. La campanita rota quedó sobre la mesa, esperando un viaje menos urgente.

• • •

Para conversar

Estas preguntas son invitaciones a conversar. No hace falta responderlas todas ni encontrar una única respuesta.

  1. ¿Qué cambió entre el mapa y el camino?
  2. ¿Qué hizo Remache cuando supo que no podía cruzar a pie?
  3. ¿Qué agregarías a un mapa de tu barrio?
Remache

La campanita rota sigue en mi bolsa. Nunca se sabe.

Actividad opcional

Dibuja un recorrido conocido con un adulto. Agrega un lugar donde puedas pedir ayuda si el camino cambia.

Para quien acompaña la lectura

Distinguir aventura imaginaria y decisiones reales. La travesía ocurre con una barquera adulta y Remache permanece sentado. Evitar convertir pedir ayuda en una prueba de valentía.

La historia de Remache

Cuatro cuentos, uno para cada edad. Se pueden leer por separado o en orden.

  1. 1. El primer día de Remache · 3–5 años
  2. 2. La llave del otro lado · 6–8 años (estás aquí)
  3. 3. La luz que faltaba en el mapa · 9–11 años
  4. 4. Un camino que todavía no existe · 12–14 años

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